El Diablo Cojuelo, 152 años de su impresión
El 19 de enero de 1869 se imprimió en La Habana en la Imprenta y Librería El Iris situada en la calle Obispo en la calle Obispo 20 y 22 el único número de El Diablo Cojuelo en el que se publicó el primer trabajo de carácter político elaborado por José Martí cuando estaba próximo a cumplir 16 años.
El Diablo Cojuelo era una especie de volante impreso por Martí y su amigo Fermín Valdés Domínguez. Su nombre guardó relación con la novela homónima de Luis Vélez de Guevara, escritor español del siglo XVI.
El joven Martí reflejó en el citado trabajo algunas apreciaciones en torno a la situación que padecía Cuba bajo el dominio colonial español. Ya varios meses antes, el 10 de octubre de 1868, en la zona oriental del país se había iniciado la guerra por la independencia encabezada por Carlos Manuel de Céspedes.
En la parte inicial de este trabajo en El Diablo Cojuelo, Martí reflexionó en torno a lo que significaba para él escribir para los demás. Expresó al respecto: “Nunca supe yo lo que era público, precisó-, ni lo que era escribir para él, más a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo.”
El Diablo Cojuelo se editó aprovechando la libertad de imprenta que había establecido por decreto el nueve de enero de 1869 el Capitán General de Cuba Domingo Dulce y Garay, quién había sustituido varios días antes a Francisco Lersundi.
Precisamente en el trabajo que publicara, Martí opina acerca de este tema al detallar: “Esta dichosa libertad de imprenta, que por lo esperada y negada y ahora concedida, llueve sobre mojado, permite que hable usted por los codos de cuanto se le antoje, menos de lo que pica; pero también permite que vaya usted al Juzgado o a la Fiscalía, y de la Fiscalía o el Juzgado lo zambullan a usted en el Morro, por lo que dijo o quiso decir.”
Y agregó más adelante: “Más, volviendo a la cuestión de libertad de imprenta, debo recordar que no es tan amplia que permita decir cuanto se quiere, ni publicar cuanto se oye.”
En El Diablo Cojuelo a través de pequeños diálogos, algunos de ellos cargados de cierta ironía, Martí fustiga al régimen colonial español y a sus representantes en Cuba.
Incluso también critica la sumisa posición asumida por publicaciones ya establecidas y de gran poder como era el caso de El Diario de la Mariana. En relación con este periódico afirmó: “El Diario de la Marina tiene desgracia. Lo que él aconseja por bueno, es justamente lo que todos tenemos por más malo. Y esto lo prueba “El Fosforito”.
“Lo que él vitupera por malo, es justamente lo que tenemos por bueno. Y esto lo pruebo yo. Quería censor, no hay censor. Dijo que la libertad de imprenta traía muchos males. Para él si, para los demás no; porque gana el que escribe, puesto que puede escribir; gana el que imprime, puesto que no hay censura que le arrebate el trabajo, y gana el que lee, porque se nutre de las cosas buenas, y aprende a despreciar las malas. ¡Pobre Diablo!”
En relación con ese primer trabajo periodístico de Martí de carácter político y el contexto histórico en que se publica el periodista, profesor e investigador de origen español, radicado en Cuba desde 1939, Herminio Almendros Ibáñez detalló: “Corre el año 1868, y el 10 de octubre, en la región oriental de la isla, Carlos Manuel de Céspedes se ha levantado con un grupo de valientes en guerra contra España “que gobierna la isla de Cuba con un brazo de hierro ensangrentado”.
“Las acciones de guerra de los rebeldes en el campo tras el Grito de Yara por la independencia, causan honda impresión en las ciudades. Agitados de entusiasmo andan maestros y estudiantes en el colegio San Pablo. Mendive alienta el ardor patriótico. Se leen y recitan sus poemas de crítica y rebeldía. Solos siguen a veces a altas horas Martí y su maestro la marcha de la insurrección de Céspedes, y en los dos se afirma y crece con el entusiasmo el ansia de libertad.
“En esta época ha cuajado ya en el corazón del joven Martí el motivo ideal que será rumbo de su vida hasta la muerte. Consagrado vivirá ya para siempre al gran empeño revolucionaria que haga libre su patria.
“No le basta al joven estudiante con admirar a su maestro y a las personas mayores que en actos de protesta muestran su amor a la patria; él mismo, en su juventud de dieciséis años, entra ya en acción. En El Diablo Cojuelo, una hoja impresa que ha preparado con su amigo Valdés Domínguez, escribe notas de burla y censura de las autoridades y de la política, y en La Patria Libre, periódico del que no sale más que un número, que prepara él mismo con trabajos de Mendive y otras personas adultas, se publica su poema dramático Abdala. El drama es como un espejo de Cuba oprimida, y hay en él un héroe que lucha por la libertad de la patria y por ella muere.”
Con el decursar del tiempo, José Martí utilizó el periodismo para reflejar el compromiso que tenía con la liberación de su tierra natal y también para tratar diversos temas. Fundó y dirigió varias publicaciones.
Durante su estancia primero en México, entre 1875 y 1876 y después en los Estados Unidos, a partir de 1880 y en Venezuela, en su corta estadía de algo más de seis meses en 1881, mantuvo una fructífera colaboración con distintos periódicos y revistas.
Ya en la etapa final de su existencia, cuando trabajaba por lograr el reinicio de la lucha por la independencia de Cuba creó precisamente un periódico identificado como Patria que constituyó paso esencial en la divulgación de las ideas revolucionarias.