El modelo de Wilson, personalidad y búsqueda de información.
En este texto exploraremos las investigaciones realizadas en estudios de la información en las que se han considerado variables psicológicas. Uno de los trabajos en los que podemos ver esta tendencia es el de Wilson y Walsh, quienes, en 1996, definieron un modelo de comportamiento en la búsqueda de información. El modelo coloca como parte del contexto de las necesidades de información las variables personales, entre las que están aspectos psicológicos, afectivos y cognitivo,
El modelo hace referencia a las barreras que interfieren en la satisfacción de las necesidades, siendo estas las personales y las del medio ambiente. Como se puede observar, los aspectos relacionados con la “persona” como “personales” aparecen tanto en las necesidades de información como en la parte de barreras.
A partir de lo anterior, vale preguntarse si la personalidad es un elemento que en su conjunto influye, como propusieron Wilson y Walsh en 1996, en la búsqueda de información. Al esbozar una respuesta a la misma, podemos encontrar factores que determinan que no todos usamos de la misma forma un sistema de recuperación de la información; por lo que sus diseñadores tendrían que considerar rutas alternas de búsqueda y exploración.
Cabe señalar que el artículo de Wilson y Walsh se basa en el modelo diseñado en 1995 por Wilson, en el que considera variables psicológicas a lo largo de todo el proceso de búsqueda de información, así tenemos que los mecanismos de activación están relacionados en el modelo con la teoría del estrés/afrontamiento(?), la teoría de riesgo/recompensa, las teorías de aprendizaje social, y las de autoeficacia. En el caso del comportamiento en la búsqueda de información, se incluyen variables relacionadas con la atención,
El modelo es complejo, dado que incluye variables que han sido predeterminadas, pero que son aisladas no cubren todo el espectro de la personalidad. Iniciemos pues con el concepto de personalidad, el cual es definido como una característica estable y persistente, un patrón de pensamiento, sentimientos, y de comportamiento que distinguen a una persona de otra (Phares, 1991). Esta definición coincide plenamente con la incluida por Wilson y Walsh en 1996, en la que se menciona lo afectivo (sentimientos), lo cognitivo (pensamientos), y otros elementos psicológicos que, como se verá más adelante, se relacionan con la forma en la que resolvemos problemas. Existen varios instrumentos para valorar los tipos de personalidad, siendo uno de los que más se usan el definido por los mismos autores, el cual denominaron como NEO-PI-R, este consta de 30 facetas, seis para cada factor.
De acuerdo con los resultados de Hyldegard se observa que hay aspectos psicológicos relacionados con la tarea, el trabajo grupal o en grupo y contextuales que influyen en la búsqueda de información. De manera interesante Heinström, afirma que el pensamiento crítico en la búsqueda de información se relaciona con las personas que tienen personalidad abiertas y francas, y que inclusive podrían ser poco amables; este tipo de hallazgos nos llevan a considerar el fortalecimiento de la mirada transdisciplinar entre la psicología y los estudios de la información, sobre todo considerando que los mexicanos tenemos un conjunto de personalidades que nos caracterizan, como nos sugieren Cruz Martínez, Rivera Aragón, Díaz Loving y Taracena Ruíz, Bertha Elvia (2013) en su artículo Tipos de personalidad del mexicano: Desarrollo y validación de una escala.