Gripe aviar en el mar: un estudio reveló la muerte de más de 50 mil focas y leones marinos en Sudamérica.
Mamíferos marinos murieron a lo largo de las costas de Sudamérica en los últimos años debido a brotes de gripe aviar del subtipo H5N1. La expansión de este virus, que afecta principalmente a focas y leones marinos, constituye una emergencia inédita para la conservación de fauna marina en la región.
Un reciente estudio internacional realizado por la Universidad de California y publicado en Philosophical Transactions B documentó la muerte de al menos 50.000 ejemplares por gripe aviar de alta patogenicidad.
Se trata de un brote relevante porque amenaza la viabilidad de especies esenciales, favorece la aparición de variantes virales con potencial zoonótico y destaca la necesidad de fortalecer la vigilancia, prevención y cooperación internacional para proteger la salud marina y humana.
Entre 2022 y marzo de este año, la influenza aviar H5N1 provocó la muerte masiva de tres especies: el león marino sudamericano (Otaria byronia), el elefante marino del sur (Mirounga leonina) y el lobo fino sudamericano (Arctocephalus australis). Las mayores afectaciones se registraron en Perú, Chile, Brasil, Uruguay y Argentina, aunque también se reportaron casos en la sub-Antártida y la Antártida.
El estudio internacional destaca el impacto del brote de influenza aviar en la estructura y viabilidad de las poblaciones de mamíferos marinos en la región
Según el estudio, el brote actual ocasionó la muerte de al menos 36.000 leones marinos sudamericanos, 17.400 elefantes marinos del sur y 1.000 lobos finos sudamericanos. Estas cifras ilustran la dimensión sin precedentes de la panzootia en pinnípedos y evidencian graves riesgos ecológicos y sanitarios.
Las muertes masivas de pinnípedos en Argentina, Chile, Perú, Brasil y Uruguay reflejan el desafío ecológico y sanitario que representa la expansión del virus H5N1 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Consecuencias ecológicas y riesgo de conservación
La magnitud de la mortalidad representa una amenaza directa para la estructura y viabilidad de las poblaciones afectadas. En el caso del elefante marino del sur en Argentina, más del 95% de las crías nacidas en 2023 perecieron, lo que podría retrasar la recuperación poblacional durante décadas, según señaló el análisis.
El brote también alteró las estructuras sociales reproductivas mediante la sustitución de machos adultos dominantes por subadultos y un aumento de las interacciones entre especies. Estas disrupciones ponen en riesgo la supervivencia de poblaciones reducidas, como la del monje hawaiano, especie en peligro de extinción que cuenta con apenas 1.564 individuos.
Además, la circulación activa del virus en colonias de pinnípedos favorece el surgimiento de variantes adaptadas a mamíferos, lo que incrementa el riesgo de transmisión a otros animales e incluso a seres humanos. El estudio advirtió sobre posibles impactos indirectos en aves y otras especies marinas que comparten el hábitat.
Detectar y contener brotes de gripe aviar en fauna marina implica serios desafíos logísticos y técnicos. El acceso restringido a hábitats remotos y la carencia de pruebas rápidas dificultan la vigilancia, con lo que probablemente existe un subregistro de casos y se dificulta la evaluación del impacto real.
“Existe un riesgo para la conservación enorme y sin precedentes”, advirtió la directora del Institute for Pandemic Insights de la Universidad de California, Davis, Christine Johnson. Por su parte, Marcela Uhart, veterinaria del Karen C. Drayer Wildlife Health Center, subrayó que los elefantes marinos del sur fueron la señal de alarma ante un problema global en pinnípedos.
Entre las principales recomendaciones, el estudio sugirió fortalecer los sistemas de alerta y monitoreo a largo plazo, así como mejorar la cooperación internacional a través de la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
También se planteó la viabilidad de la vacunación selectiva en especies críticamente amenazadas y el uso de nuevas tecnologías para el monitoreo no invasivo, como drones y cámaras remotas.
Otras acciones propuestas incluyen capacitar y equipar mejor a vigilantes, investigadores y voluntarios; promover la comunicación científica transfronteriza; integrar la vigilancia sanitaria en los programas de monitoreo de fauna; y facilitar el acceso a diagnósticos oficiales para la fauna silvestre, priorizando la salud animal bajo el enfoque de “Una sola salud”.
Expertos enfatizan la urgencia de mantener estrategias sostenidas de conservación y de atender la crisis sanitaria derivada. Refuerzan la importancia de regular factores adicionales de presión, como la pérdida de hábitat, el cambio climático y la contaminación, para permitir la recuperación de las poblaciones tras las muertes masivas causadas por el virus.
El carácter dinámico del virus y su circulación en aves y mamíferos marinos implican un desafío continuo. Según Johnson, esto exige actualizar los sistemas de vigilancia y protección de la biodiversidad.

