Cuba, las drogas y los nuevos desafíos para el Sistema de Salud

Por Elizabeth Jiménez Pérez - 19 jun 24 - Actualidad, Noticia - No hay comentarios

La marihuana es una de las drogas más ampliamente utilizadas a nivel mundial. Los problemas de salud que se producen con el consumo del delta 9 tetrahirocannabinol (el principal de los ingredientes activos de la marihuana y el hachís), incluyen trastornos del estado de ánimo, reacciones tóxicas y un alto grado de ansiedad en la población general.

El THC (siglas del alcaloide que se extrae de las diversas partes de la planta) es una droga muy antigua. Existen reportes sobre su uso de al menos 2700 años antes de nuestra era. Ha sido usada en muchas culturas, incluyendo el Oriente Antiguo, el Medio Oriente y los países occidentales.

El THC produce menos alteraciones fisiológicas y psicológicas que la mayoría de las otras drogas, incluyendo el alcohol. Sin embargo, el hecho de que esta droga afecte al Sistema Nervioso Central, y que el pico de edad de uso ocurre en la adolescencia tardía, cuando el cerebro y el sistema sexual aún están en pleno desarrollo, producen una gran preocupación entre los profesionales de la salud, los que alertan acerca de su nocividad.

Daños que ocasiona a la salud

Los efectos más importantes de la marihuana se producen sobre el cerebro, el corazón, el sistema cardiovascular y los pulmones.

Los cambios en el humor observados con el consumo de marihuana dependen no sólo de la cantidad de droga, sino también de las condiciones en que se produce el consumo.

Además de euforia, el individuo normalmente experimenta una sensación de relajamiento, somnolencia, trastornos en la esfera sexual; pierde la adecuada percepción del tiempo, experimenta hambre y se retrae en sus relaciones sociales.

Aparecen problemas con la memoria a corto plazo y tiene dificultades para desarrollar tareas complejas. Las manifestaciones de intoxicación se caracterizan con niveles ligeros de suspicacia e ideas de daño, puede producir altos niveles de agresividad.

En intoxicaciones graves puede provocar francas alucinaciones visuales, acompañadas de “estados de locura”. Además, se ha descrito confusión, desorientación y pánico.

La intoxicación puede acompañarse de un conjunto de cambios fisiológicos, entre ellos cabe destacar: temblores, ligera disminución de la temperatura corporal, un nivel disminuido de coordinación motora, boca seca e inyección conjuntival.

Algunos individuos experimentan náuseas, dolor de cabeza, nistagmus (movimientos rápidos e involuntarios de los ojos) y discreta disminución de la presión arterial. El THC también precipita convulsiones en epilépticos. Desde el punto de vista respiratorio se produce una broncodilatación, que consiste en la dilatación de los bronquios y bronquiolos de los pulmones, provocando una disminución en la resistencia aérea y permitiendo así el flujo de aire.

La marihuana afecta al corazón aumentando el ritmo cardíaco, por lo que es una droga peligrosa para los individuos con enfermedad cardíaca preexistente.

Hay que tener en cuenta las pautas de aceptación a la que los mismos adolescentes se adhieren. El hecho de que fumen cigarros o alcohol (drogas porteras), tiene que ver con que a la par comiencen a consumir la famosa marihuana, psicofármacos y otras sustancias más potentes. Es ahí donde aparece ese amigo que se dice experto en diversas sustancias recreativas, o esos programas videos o mensajes donde parezca que está muy bien usar drogas.

La realidad es que los estudios científicos y las historias de vida conservadas con absoluta confiabilidad, reportan la relación del uso de marihuana con una atrofia neuronal de regiones específicas del cerebro, involucradas en memorizar, aprender y auto controlarse.

El Ministerio de Salud cuenta con un Programa Nacional de Prevención y Control para las adicciones y un Plan de Acción con participación multidisciplinaria e intersectorial, con líneas estratégicas bien definidas dirigidas a la población Infanto- juvenil sector más vulnerable, siendo la Promoción de Salud y Prevención un elemento de especial relevancia.

Una tarea específica de nuestros días es la de educar frente al riesgo. Los factores de protección frente al consumo de drogas son las condiciones  que hacen menos vulnerables al individuo, la familia y la comunidad. Por ello, lo más importante para lograr una prevención efectiva es conocer cuáles son las condiciones previas al consumo, cómo es el universo donde se desenvuelve el adolescente, cuáles son sus ideales, sus metas, sus redes de encuentro. Es necesario tener en cuenta estas interrogantes para evitar la iniciación.

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