Virus Oropouche: ¿qué es y cómo se transmite
En las últimas décadas se ha podido observar la aparición y resurgimiento de infecciones causadas por arbovirus (virus transmitidos por artrópodos). Éstos presentan una gran capacidad de adaptación tanto al huésped como al vector y al medio ambiente. De este grupo cabe destacar como patógenos para el ser humano los géneros Flavivirus, Alfavirus y los Orthobunyavirus de la familia Bunyaviridae, y dentro de estos últimos, el virus Oropouche (OROV) de reciente actividad epidemiológica en el continente americano (1,2).
El OROV se describió por primera vez en 1955 en la Vega de Oropouche- Trinidad y Tobago. Desde entonces se han identificado diferentes brotes de la infección en comunidades rurales y urbanas de Brasil, Ecuador, Panamá y Perú, destacando el brote urbano en Belem-Brasil, en 1961 o el mayor brote registrado, en torno a 100.000 casos, que tuvo lugar en el estado de Para en 1980. En 1992, se detectó por primera vez en Iquitos-Perú, produciendo 8 casos. Se calcula que desde su descubrimiento ha producido aproximadamente medio millón de casos en Brasil; sin embargo la similitud con otras arbovirosis hace que su incidencia real sea desconocida (2).
Es un virus con envoltura y con ARN de sentido negativo, cuyo genoma es una cadena dividida en tres segmentos: S (small), M (medium) y L (large). El segmento S codifica la nucleocápside y proteínas no estructurales, el segmento M las glicoproteínas y el segmento L la polimerasa del virus. Se diferencian tres genotipos basados en el segmento S: genotipo I, incluye los OROV aislados en Brasil y Trinidad, genotipo II los aislados en Brasil y Perú y el genotipo III representado por formas aisladas en Brasil y Panamá. El segmento M es el responsable, en gran medida, de las diferentes capacidades patogénicas de estos virus (3).
Este virus causa la fiebre de Oropouche que se transmite al ser humano por la picadura de mosquitos culicoides principalmente de la especie Culicoides paraensis. No se ha documentado la transmisión directa del virus de una persona a otra. Los síntomas de la fiebre de Oropouche son similares a los del dengue (inicio súbito de fiebre elevada, cefaleas, mialgias, artralgias y vómitos) y el periodo de incubación es de 4 a 8 días (desde 3 hasta 12). Algunos casos pueden presentar signos y síntomas de meningitis aséptica. Dada su presentación clínica, la fiebre de Oropouche debe incluirse en el diagnóstico diferencial de otras enfermedades frecuentes y de reciente emergencia y reemergencia como el dengue, la fiebre chikungunya, la fiebre amarilla o la enfermedad por virus Zika. La mayoría de estas infecciones, al menos durante las fases iniciales de la infección, producen cuadros febriles prácticamente indistinguibles los unos de los otros (4).
En febrero de 2016, una misión conjunta de autoridades de salud de Perú y de la OPS/OMS enviada a la región de Madre de Dios, detectó un brote mixto por virus dengue tipo 2 (DENV- 2) y de Oropouche, de mayor magnitud (120 casos) que otro brote de fiebre de Oropouche de mayo de 2016, el Ministerio de Salud de Perú notificó 57 casos de fiebre de Oropouche, la mayoría de ellos en ciudades localizadas en el norte de la región de Cusco, en la selva amazónica. El 79% de los casos se detectaron en enero, un 7% en febrero y un 14% en marzo. No se registraron casos mortales y todos los pacientes se recuperaron tras recibir tratamiento sintomático (1).
El tratamiento médico de los casos, la realización de investigaciones epidemiológicas y entomológicas y el fortalecimiento del control de los vectores fueron las medidas de control puestas en práctica por las autoridades sanitarias de ese país. Es permanente la posibilidad de que se detecten nuevos casos en Cusco y en el resto de Perú y dada la amplia distribución geográfica del vector competente en la región de las Américas, hay un riesgo considerable de que se identifiquen casos en otros países. Se recomienda observación de la situación epidemiológica y evaluaciones del riesgo basadas en el alto potencial de extensión del OROV a otros países como Venezuela, con determinantes ecológicos y socioculturales similares a Perú, de manera que en el corto o mediano plazo podría convertirse en un importante problema de salud pública, como ocurrió en la emergencia del Chikungunya en el 2014 y el Zika en 2016.
Disponible en https://www.redalyc.org/journal/3729/372950032007/html/