Hay un gran recorrido para la mejora en la práctica clínica pediátrica de atención primaria
Un análisis crítico de la práctica clínica pediátrica en atención primaria apreció que existe una injustificada variabilidad en los procedimientos diagnósticos y terapéuticos empleados, que con frecuencia son inapropiados, por lo que es importante reconocer los escenarios clínicos susceptibles de mejora e implementar las estrategias para optimizar el ejercicio profesional.[1]
Como punto de partida se cita que una revisión sistemática sobre variabilidad injustificada de la práctica pediátrica analizó 63 estudios en los que se describe su frecuencia y los factores asociados a esta.[2] Se diferenciaron los escenarios de variabilidad en procedimientos efectivos que no son usados o procedimientos inefectivos que sí se emplean y otros procedimientos con alternativas que son elegidas por preferencias de los médicos, pacientes o su entorno, así como procedimientos indicados bajo limitaciones de recursos o política sanitaria.
Tomando como premisa que ofrecer a los pacientes una asistencia de calidad en condiciones de trabajo no siempre óptimas es un reto para todos los pediatras, un estudio español publicado en la Revista de Pediatría de Atención Primaria realiza un análisis crítico de la práctica clínica habitual en esta área y pone de manifiesto que gran parte de las decisiones que se toman no siempre se sustenta en evidencia científica válida.
Si bien la verificación de la idoneidad de todos los procedimientos que se emplean puede resultar una tarea inabarcable, no se debería renunciar a valorar algunos de ellos a través de la aplicación de recomendaciones de “no hacer”, los listados POPI (Pediatría: Omisiones y Prescripciones Inadecuadas) o adaptando a nuestro medio las recomendaciones de las guías de práctica clínica que se publican o actualizan.
El Dr. Carlos Ochoa Sangrador, autor del estudio y pediatra del Hospital Vírgen de la Concha de Zamora, manifestó a Medscape en Español que “entre las principales barreras o limitaciones para realizar una práctica más adecuada se encuentran: escasez de ensayos clínicos pediátricos en algunas áreas, predominio de los estudios de pequeño tamaño y heterogéneos, escasa efectividad de muchas intervenciones de uso rutinario, carencia de guías de práctica clínica apropiadas para su aplicación a la práctica clínica, problemas de acceso a la evidencia, sobrecarga de información, falta de formación, presiones familiares, interferencias sociales, etcétera”.
Escenarios clínicos con claro margen de mejora
Especialmente en el manejo de pacientes ambulatorios el Dr. Ochoa indicó que “el uso excesivo de antibióticos en nuestro entorno es un problema que afecta al ejercicio de la medicina en general, no solo a la pediatría de atención primaria. Hay evidencia suficiente de que ese uso de antibióticos se asocia al aumento de resistencias, pero especialmente la elección de antibióticos inadecuados, por tener un espectro más amplio del necesario. No obstante, distintas iniciativas van corrigiendo esta tendencia, con mejora en los últimos años”.
Tomado de: Medscape