La tecnología educativa en tiempos de crisis
El acceso a una educación de calidad, como derecho fundamental de todas las personas, se enfrenta a un contexto de cambio paradigmático en el siglo XXI. El desarrollo que han alcanzado las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la actualidad demanda de los sistemas educacionales una actualización constante de prácticas y contenidos que sean acordes a la nueva sociedad de la información (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2017).
En este sentido, la educación ha sido considerada un eslabón esencial que integra la cultura, la sociedad y el desarrollo productivo. No obstante, a pesar de los esfuerzos realizados durante las últimas décadas los sistemas educativos latinoamericanos, aún quedan problemas estructurales importantes que obstaculizan el logro de una educación de calidad con cobertura extendida en los países de la región, como son las crisis económicas, políticas, guerras y pandemias.
Históricamente, el objetivo de la educación había sido dotar de conocimientos, preparar a los estudiantes para un futuro laboral y para que ocupen su lugar en la sociedad. Sin embargo, el futuro de la educación se ve, cada vez más complejo teniendo presente la situación epidemiológica internacional. Por lo que se debe ver la misma como una oportunidad para desarrollar y fortalecer nuestros sistemas educativos. Aquí es donde radica su verdadero cambio en épocas de crisis.
Gracias a la tecnología, la educación a futuro, no solo consistirá en impartir o adquirir los conocimientos necesarios para realizar un determinado trabajo, sino que también permitirá desarrollar la personalidad de los estudiantes, centrándose en sus fortalezas, adaptando la cantidad de tiempo dedicado a estudiar a sus necesidades y capacidad, evaluando los resultados del proceso de enseñanza-aprendizaje y cuáles métodos de enseñanza pueden contribuir de manera más eficaz al desarrollo personal y profesional.

